«Bien se ha dicho que debemos leer algo la primera vez para averiguar su contenido; la segunda, para entenderlo; la tercera, para grabarlo en la memoria, y la cuarta, repetirlo en silencio para comprobar que lo dominamos»

Juan Amós Komenský,  Comenius en latín, fue un teólogo, filósofo y pedagogo nacido en 1592 en la actual República Checa.

Fue un hombre cosmopolita, convencido del importante papel de la educación en el desarrollo del hombre.

Escribió “Didáctica Magna“, cuya primera edición apareció en el año 1630, y con la que contribuyó a crear una ciencia de la educación y una técnica de la enseñanza, como disciplinas autónomas, por lo que se le conoce como el “Padre de la Pedagogía”. Los grandes aportes realizados en el ámbito pedagógico, sus viajes por diferentes países de Europa (en muchos de ellos, invitado por reyes y gobernadores), y la alta preparación y constancia en su labor de educar, le valieron el título de “Maestro de Naciones”.

Vivió una época convulsa, en una Europa en guerra, la de los 30 años. El panorama ideológico, político, religioso y económico de Europa era muy complejo debido a los terribles y sangrientos movimientos de reforma y contrarreforma, que enfrentaron principalmente a católicos y protestantes. A la edad de 24 años, Comenius fue nombrado ministro evangélico de una comunidad religiosa (“La Hermandad” de Moravia) perseguida por la Iglesia Católica. Fue pastor, capellán de escuela, maestro y ensayista. En varias ocasiones vivió como fugitivo o como exiliado. Pero él siempre predicó la armonía entre las personas y la paz, la reconciliación de las iglesias y el perfeccionamiento de la sociedad humana. Se casó en dos ocasiones y enviudó ambas veces. Tuvo cuatro hijos.

Su fama le llevó por varios países, en los que expuso su reforma educativa. En Inglaterra conoció al Cardenal Richelieu, que le solicitó que iniciara en Francia una escuela Pansófica. Comenius no aceptó por miedo a la persecución de los católicos franceses pero viajó a Suecia, donde fue maestro de la Reina Cristina, en quien sus ideas reformistas despertaron mucho entusiasmo, contagiándolas a la corte. Inició allí su gran reforma, beneficiando la educación popular con sus métodos participativos y activos, los textos ilustrados y amenos y la característica forma de sus escuelas, con jardines y espacios abiertos.

Tras su regreso a la ciudad polaca de Leszno, que había sido su hogar de exiliado durante muchos años, fue declarada la guerra entre Suecia y Polonia.  Su atesorada biblioteca y los numerosos manuscritos, algunos de ellos, como “El tesoro de la lengua Checa” en la que había trabajado durante 40 años, fueron destruidos totalmente en el fuego, dejando a Comenius, un hombre de 64 años, con poco más que sus ropas. Comenius deambuló durante varios años perseguido por la peste, los enemigos y el hambre, hasta que fue invitado por el holandés Lorenzo de Geer, quién le brindó su protección en Ámsterdam, lo que le permitió seguir escribiendo. Murió en Ámbsterdam en 1670 a la edad de 78 años.

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